TALLADO A MANO
Por si pareciera poco
con el formón desnudo
hiciste un árbol de mí
un escudo recto
rectangular
con esporas ajenas
sin la virtud que te enloda las manos.
Y te fuiste acomodando
talando, rascándome el todo
incluso el tronco Indomable de mi sexo
con ambas manos
evitando su imposible huída
lo guardaste en los buzones
eclécticos de tu piel
idénticos uno a otro
devorando su agonía
su vitalidad
la sabia y el esperma
el olor, mi olor
que eran tuyos.
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